martes, 6 de abril de 2010

Las casualidades...¿existen?

Hace más de un año y medio fui a Florencia y fotografié a varios hombres, pues bien, este fin de semana volví y coincidí con uno de ellos exactamente en el mismo sitio donde le fotografié la última vez.

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Me parece demasiado difícil como para que sea casualidad. Los dos nos acordábamos de habernos conocido porque fotografiar a un extraño de sorpresa siempre acaba resultando una microrelación íntima, durante unos minutos te dan permiso para que les observes de cerca. Recuerdo todas y cada una de las personas a las que he fotografiado, muchas veces voy caminando por Madrid y les reconozco; pero Florencia....tanto tiempo después...en el mismo sitio...demasiada casualidad.
Estas casualidades imposibles me pasan tan amenudo que ya estoy convencida de que no existen, las cosas pasan por algún motivo, a veces tú las generas pensando en ellas, a veces se plantan como una señal y tienes que saber leerlas para interpretarlas a futuro. Este tono místico-alquimista al más puro estilo de Paulo Coelho con el que os vengo hoy se debe a que de verdad me impresionó encontrarme de nuevo con este hombre, insisto, en el mismo callejón de hace meses cámara en mano, y porque a menudo la gente me pregunta por la suerte que he tenido últimamente.
La suerte existe sólo en un 20% amigos, el otro 80% es trabajo, trabajo, trabajo y echarle muchas agallas a la vida, escribir a quien no te atreves contándole algo, presentarte en la tienda de alguien proponiéndo algo a riesgo de que no le cuadre, plantarte a la puerta de un desfile del que no te vas a mover hasta que te dejen pasar...así empieza todo. Conviene que recuerdes que por una cosa que sale bien, hay 10 que han salido mal. Pero una vez que consigues hacer mover la rueda, empezará a actuar la inercia, sustituta indudable de la casualidad.


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Así que para el año que viene me concentraré intensamente en encontrarme con este otro señor maravilloso y su bulldog francés (inglés me corrigen con toda razón) que me encantaron y creo que se merecen una sesión completa.

Ánimos post-vacacionales,

La Condesa. No guts! No glory!