viernes, 10 de enero de 2014

Un apartamento en París...de hace 70 años

La semana que viene me voy a París, empieza la nueva temporada de venta y, mientras buscaba alojamiento, encontré la siguiente noticia: encuentran un apartamento en París completamente amueblado, cerrado e intacto durante 70 años. Las imágenes me tienen volando la imaginación desde hace dos días.



Yo podría vivir aquí perfectamente, es más, quería ver si me lo alquilaban durante los días de showroom pero al parecer aún no está abierto al público, lástima. Es posible que la cocina de leña y la cantidad de polvo acumulado resultase un tanto incómodo, pero no tengo ninguna alergia y los hoteles de París ni siquiera te dan desayuno así que estaríamos en las mismas. La historia es tan fascinante que hasta soportaría no poder cargar el móvil por las noches. El apartamento pertenecía a la actriz y socialité de la época Marthe de Florian (rápido inciso, ¿la palabra socialité no os hace pensar en una "golfa de buena familia" o sólo es mi pervertida mente?) quien huyó de París en 1942 hacia el sur de Francia escapando de la inminente invasión nazi. Nunca regresó a París, nunca hizo el más mínimo esfuerzo por recuperar sus pertenencias, pero sí pagó religiosamente el piso mes tras mes hasta que murió en 2010 a la edad de 91 años.

Las patas de esta cómoda, el marco del espejo, los botes de perfume, los cepillos del pelo me están volviendo loca, no quiero hacer otra cosa en el día nada más que escudriñar estas fotos. ¿Qué será ese paquete o bolso amarillo que se ve a la derecha?

Tras su muerte, su nieta y heredera quiso hacer inventario del patrimonio familiar y fue cuando se encontró con el piso y su valiosísimo interior, entre avestruces disecadas y peluches de Mickey Mouse pre nacionalsocialismo europeo, encontraron un cuadro original de Giovanni Boldini. Mediante cartas manuscritas encontradas en el apartamento se ha confirmado que la protagonista del cuadro es la propia Madame de Florian, quien con 24 años mantuvo un affair con el pintor. La obra se ha subastado por 2.1 millones de euros. Merci grand-mère.

El cuadro de Boldini encontrado en el interior del apartamento

Esto nos confirma varias cosas:

  • En nuestro lecho de muerte hemos de pedir ser incinerados junto con nuestros manuscritos personales si no queremos que nuestra vida privada acabe aireada por medio mundo. Por suerte, cuando nos llegue la hora bastará con un mini pen drive que tendremos instalado en el lóbulo derecho de la oreja y que se quedará sin batería al dejar de latir nuestro corazón.
  • La palabra socialité implica tácitamente un "golfa de mucho cuidado pero de buen gusto y familia de dinero". Lo tengo claro, no es mi imaginación, cuando lo ponen en realidad es porque no saben cómo decir que era un poco fresca y también andaba liada con el que luego sería presidente de Francia, George Clemenceau. Ojo, no la juzgamos, sólo recalcamos que tenía que ser muy rica porque si no la llamarían pendón desorejado (banniere sans oreilles) en vez de socialité.
  • Por el bien de nuestras futuras generaciones, hay que olvidarse de los futbolistas y liarse con cuantos más artistas mejor. Imaginaos cómo sería la televisión si esto fuera así, maravilloso ver los programas del corazón comentando ARCO en detalle y con cuchillos afilados. Claro que con la situación actual del mundo del arte igual no les interesas a no ser que estés deconstruída o directamente en formol. Complicado.
  • No se es nadie en la vida hasta que tienes un avestruz disecado en casa. Ver foto siguiente. Sin palabras.

Un avestruz disecado en casa, ESO sí que mola y no una silla Eames. A sus pies descansa un Mickey Mouse que vió a Walt Disney con vida.

sábado, 4 de enero de 2014

Recuerdos del 2013

El 2013 será recordado por infinidad de motivos, crisis, corrupción, infantas, cafés con leches y un largo etcétera, sin embargo, para mi será sin lugar a dudas: el año que casi consigo que duerma un supermodelo masculino en casa.

Fue allá por julio, nuestra supermodelo femenina favorita Marina Jamieson nos lanzaba un mensaje de ayuda en el grupo de whasapp, "Garrett Neff viene a Madrid unos días pero no se puede quedar en mi casa, ¿alguna de vosotras le da cobijo?". Personalmente me considero una persona generosa, que ha vivido mucho tiempo en el extranjero y por lo tanto siempre proclive a ayudar a los que vienen de fuera a visitar nuestra bella ciudad, es por eso que con dedos más rápidos que Billy el Niño tecleé "SÍÍÍÍ, YO, YO, en mi casa, yo, aquí, sí". Por si alguien duda de mi filantropía adjunto algunas fotos del gachí en cuestión.

Photo H&M lookbook

En cuanto me fue adjudicado el hospedaje del joven Garrett hubo un pequeño detalle que me vino a la cabeza: el Consorte. Recordando que comparto piso y convivencia con otras dos personas me puse a pensar en cuál sería la mejor manera de comunicarles mi decisión unilateral. La primera persona por aquel entonces tenía año y medio, gateaba y cuando le enseñé una foto de Garrett se limitó a babear y a intentar comerse la foto, me pareció una reacción de lo más normal y la consideré fácilmente de mi lado. Bien, una menos, sólo me queda otro. Preparé un jabalí asado, horneé patatas, freí un chuletón y lo regué todo con su vino preferido, terminado el festín y mientras los ojos se le empezaban a entrecerrar simplemente dejé caer un "ah por cierto cariño, la semana que viene se queda un amigo un par de días en casa".  

-Un amigo, ¿quién?

+Un chico americano...compañero del sector...no lo conoces...o sí (depende de los anuncios en los que te fijes)...bueno, nada importante, serán sólo un par de días, se llama Garrett

-Pues ahora mismo no cabe un alma en casa y no será tan amigo cuando nunca me has hablado de
él, ¿de qué lo conoces?

+Cielo lo conozco desde hace años, lo veía siempre que iba a casa de Xavi y Manu, concretamente en la acera de enfrete, en una marquesina gigante cubriendo un edificio en obras. Así que ya ves, íntimo del grupo.

Photo Calvin Klein underwear


Huelga decir que no cuajó. Lo que más me molestó de todo es que no entendiera mis motivos solidarios y mi intención de ayudar al prójimo como bien me han inculcado mis valores judeo-cristianos. Apelé al karma, a la conveniencia, incluso a la paz mundial, pero no hubo manera. Garrett se quedó en casa de Josephine y son sus hijas adolescentes las que ahora tienen que cargar con la culpa de haber visto salir a ese joven de la ducha con una simple toalla resbaladiza. Ya se lo he dicho al Consorte: dos cosas, una, ahora esas pobres niñas van a tener un trauma cuando yo a mi edad lo hubiera llevado con mucha más dignidad y, dos, dile a Giselle que ni aunque se quede bajo la lluvia sin tarjeta ni móvil pone un pie en esta casa.