jueves, 25 de junio de 2009

Toms shoes

¿Te acercas a lo nuevo con un espíritu de curiosidad y fascinación o ya lo has juzgado antes de conocerlo?

Así reza la taza de té con leche que acabo de prepararme en mi oficina. Me ha dejado loca. Yo juraría que esta taza antes era blanca nívea y este mensaje en negrita no existía ¿De dónde y cuándo le ha salido? No entiendo nada pero la maldita taza me ha hecho reescribir el texto del post de hoy. Os cuento por qué.

En mi pasado viaje a Nueva York no compré mucho, lo cual me extraña y enorgullece a partes iguales, pero hay un par de cosas que me alegro mucho de haber comprado, mis zapatillas TOMS. Las descubrí en la tienda de Rugby by Ralph Lauren, ese templo del casual americano donde el Conde Consorte compra el 75% de su ropa. Al principio pensé que eran unas alpargatas molonas hechas por el amigo Ralph y ya está, pero resulta que no, son una colaboración especial de la marca TOMS para la tienda en cuestión.

Sí, somos tan cursis que nos hemos comprado las mismas zapatillas en distintos colores, somos así y no nos da verguenza salir a la calle como Pili y Mili o como Milli Vanilli. Como diríamos en el instituto, conste que él me copió a mi.

Aquí es donde se despierta mi espíritu de curiosidad y fascinación hacia lo nuevo que diría mi taza. Las zapatillas me encantaron porque son como nuestras alpargatas de toda la vida pero hechas con tejidos más nobles y con un par de toques de diseño bien pensados que las hacen diferentes. Estas cosas me gustan pero me duele verlas en el exterior porque inmediatamente me pregunto cómo puede ser que en España, los inventores de las alpargatas en todas sus modalidades, no se nos haya ocurrido hacerlas así de bonitas. Ayer mismo me acerqué a una tienda de Castañer, los alpargateros por excelencia, para ver si no me había enterado y a lo mejor ya las teníamos. Que va, seguimos con el algodón rasposo y la misma forma básica que hace 100 años, refiriéndome por supuesto a la alpargata más simple, en las de mujer Castañer hace maravillas.

Las TOMS están hechas en raso gordo, en grogré, con estampados de temporada, con elásticos, hay infinidad de ellas y además de bonitas son cómodas a rabiar. Yo temo el momento del verano en el que les salga el primer rasguño en el dedo gordo al tropezarme con un bordillo y con ello una lágrima mía caerá en la arena, peré, peré, triquitraun. Hasta aquí como podéis ver todo pura curiosidad y fascinación.

Entonces es cuando leo la etiqueta más cuidadosamente y dice así: With every pair you purchase, TOMS will give a pair of shoes to a child in need” (“Por cada par que compres, TOMS le dará un par de zapatos a un niño necesitado) junto a la foto de un tipo poniéndole un par de zapatillas a un niño, angelito mío, que electivamente parece que necesita muchas cosas en esta vida. ¡ZAS! De repente se me tuerce el gesto, ya estamos otra vez con las causas benéficas y la moda, ya estamos con las fotitos dichosas, ya estamos con el “de los 4.000€ que cuesta este bonito brazalete de oro puro y diamantes, nosequién donará un 5% de las ventas a nosecuál causa”, ya estamos con los tropecientos embajadores famosos de UNICEF que sigo sin saber muy bien para qué sirven excepto para hacerse fotos monísimas “sin maquillaje” una vez al año…¿o ya estamos otra vez juzgando antes de conocerlo?

He estado navegando por la web y resulta que TOMS fue fundada por un argentino, Blake Mycoskie, en 2006. El modelo de negocio desde el principio estuvo fundamentado en el uno por uno, un par que compren, un par que regalo a un niño. En el primer año Blake regresó a Argentina a repartir 10.000 pares de zapatos con ayuda de su familia, amigos y empleados. Hasta ahora han repartido más de 140.000 pares en lo que llaman “Shoe Drop Tours”, rutas en las que van repartiendo los zapatos y a las que cualquier entusiasta de la idea puede unirse. A finales de 2009 tienen previsto alcanzar los 300.000 pares repartidos.



Me recordó a un amigo Marqués fotógrafo loco maravilloso que unas Navidades se le ocurrió enrolar a los amigos y familiares en un viaje por los pueblos del Sáhara repartiendo juguetes a los niños. Consiguió reclutar a más de dos decenas de personas y varias furgonetas de juguetes a repartir. Él sólo, su idea y su empeño.

Siempre he pensado que las ideas verdaderamente innovadoras y capaces de cambiar algo surgen de personas individuales, no de Comités. Quizá TOMS sea como mi amigo, quizá no, no lo sé. Sólo puedo aseguraros que las zapatillas son preciosas.

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Hello beautiful foreigners who visit this blog even though its owner is often too lazy to translate,

I’m going to try to summarize in a few lines what I’m talking about in this post. It’s about a brand called TOMS shoes. I found it in my last trip to NY and loved its designs. It also happens to be a brand with a purpose since “for every pair you purchase, TOMS will give another pair to a child in need”. I don’t usually trust the alliance of charity and fashion, but in this case it seems to me this company really makes an effort to reach their commitment. You can find all the information in the links I provide. For the rest, what do you think about charitable fashion projects?