jueves, 30 de julio de 2009

Un país de maravillas

Holanda es sin duda un país de maravillas, pero comer, lo que se dice comer, no se come bien. De hecho, en la última reunión familiar en tan peculiar país, algo raro debimos ingerir que sospecho nos causó cierta intoxicación.

Todo empezó después de comer, cuando a mi hermanastra A le dio por querer atravesar los espejos...


Vestido Manoush, zapatos Loewe

Después, a Mario el Consorte le entró la paranoia de que llegaba tarde y que tenía que irse corriendo a nosedónde, no podía estarse quieto y corría de un lado para otro...



Cuando por fin hermastra A se quedó tranquila con lo del espejo se fue a tumbar pero insistía en que se sentía extremadamente grande...


Zapatos Otto et Moi

Yo, que hasta ese momento no había notado nada en el estómago, de repente me sentí como muy pequeñita...


Vestido Blanco, Zapatos Josep Font

...Y veía a mi precioso sobrino más grande que una estación de trenes...



Pero lo peor fue cuando mi hermanastra M se enfadó, no sabemos aún muy bien por qué, y quiso cortarnos la cabeza a todos. Menos mal que la espada que encontró era inflable y poco pudo hacer.


Zapatos Marc Jacobs, Vestido no me acuerdo

Qué cosas, las reuniones familiares siempre son peculiares porque estamos más locos que un sombrerero, pero en esta ocación creo que nos hemos salido del tiesto.



En fin, que tengáis cuidado con lo que coméis en verano que a veces las cosas no están bien conservadas y te puede dar por ver visiones. Sigo preguntándome qué es lo que comeríamos que nos sentó mal...