miércoles, 22 de septiembre de 2010

Las hermanas de Beyoncé y el desconcierto

El pasado fin de semana en Cibeles fue raro, qué digo raro, MUY raro, rozando lo terrorífico incluso. Para empezar el mismísimo Rey del Burguer King se presentó allí y estuvo sentado en primera fila de algunos de los desfiles del Ego. Me cuentan que visitando el showroom de jóvenes diseñadores la pobre criatura nada más que alcanzaba a ver por la boca de su tremenda cabeza de cartón e iba tropezando y dándose golpes a cada paso, lo que generaba situaciones bastante desconcertantes.

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Luego corrió el rumor de que había una princesa árabe con su séquito recorriendo el espacio y deseando comprarlo todo (esta era la parte más inverosimil de la historia), tal fue el desconcierto que alguien tuvo que ir a preguntarle y resultó ser una joven diseñadora venida de nosedónde y a la que acompañaba su familia y amigos. El despropósito reinaba en el ambiente y lo que veíamos en las pasarelas no ayudaba a tranquilizar la mente.

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Finalmente mis favoritas, las hermanas de Beyoncé también bautizadas como las Destinys por la concurrencia. Un grupo de 5 mujeronas sentadas en primerísima fila de todos los desfiles y a las que acompañaban un nutrido grupo de cámaras, reporteros, ayudantes, etc. Estaba claro que algo sí se cocía entre semejante despliegue de swarovskis, cueros y suelas rojas. Fui a entrevistarlas y resulta que son las esposas de conocidos jugadores de la NBA (la de la izquierda del todo es la mujer de Shaquille O'Neal) que van a protagonizar un reality para la cadena VH1 llamado "NBA wives".

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Eran muy simpáticas y, más tarde, desde el otro lado de la grada podía ver reflejada en sus caras el desconcierto cuando vieron pasar delante de ella los esperpentos más grandes que os podáis imaginar en pasarela. Las pobres bailaban, sonreían y apenas conseguían controlar la risa en algunos de los desfiles. Yo mientras sentía una mezcla de tristeza y vergüenza, no entiendo quién les habrá aconsejado ver los desfiles que vieron pero después de verlos os aseguro que lo único que quedaba era darse al alcohol de forma seria.
Seguramente me lo esté tomando más a la tremenda ahora que ando quebrándome la cabeza con lo de la financiación, pero del sábado, excetuando a Teresa Helbig y los bañadores, a mi me gustaría que a los demás les pidieran un poco más de esfuerzo. En serio, ya está bien de la tontería por la tontería, ¿no? ¿Tenéis intención de vender? ¿A quién? Vamos, estudio de mercado, público objetivo, histórico de ventas, plan de marketing, red de distribución. ¿Que no queréis vender y lo vuestro es puramente artístico? Bueno pues a ver la puesta en escena, la propuesta, la historia, la presentación, el golpe de efecto.

Pero nada, la nada por la nada, eso no puede ser.

Así que el domingo que quedé en casa, me dijeron que no me perdí nada. Por suerte las cosas mejoraron el lunes

Abrazos mil,

La Condesa desconcertada