lunes, 14 de febrero de 2011

The DJ got us falling in love again

Soy muy maniática con la música, MUY, para mi es lo más importante de una fiesta, de un garito, lo que define si me voy a poder llevar realmente bien con alguien o nos vamos a quedar en una capa superficial, lo que hace que una cena en casa de amigos se convierta en algo mágico, lo que te graba sensaciones inolvidables en el cerebro, lo que te da fuerzas cuando ya pensabas que te ibas a casa, lo que te despierta en el bus de camino al trabajo, lo que te hace pensar que la vida es bella cuando miras al cielo y lo que te mantiene concentrada y aislada en una oficina ruidosa. La música. Pero para que todo eso ocurra ha de ser la música ideal en el momento ideal.
Tan maniática soy que en una reunión, aunque no sea en mi casa, soy capaz de levantarme y cambiar la música si la que han puesto me está rayando. Entre mis amigos soy el azote del "pinchemos música de después del año 2.000 por favor", no soporto a los que se quedaron en lo que escuchaban hace 20 años y no tienen curiosidad por lo que sale nuevo porque según ellos "como la música de los años 80 no hay nada", ¿quéeee? ¿en serio no has superado los sintetizadores y la batería machacona?. Hay que evolucionar e igual que no te vistes como hace 10 años, tampoco deberías seguir escuchando lo mismo que en la pasada década más allá de un domingo melancólico que te de por escuchas tu colección de CDs.

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Last night a DJ saved my life

Todo esta parrafada para que entendáis por qué que en el presupuesto de nuestra boda una de las partidas más caras fue el DJ. Para nosotros era FUNDAMENTAL que la música fuese buena, que NO fuese bajo ningún concepto pachangeo (iaakk, esa palabra me revuelve las tripas) y que hiciese bailar a todas las edades. Misión nada fácil, pero para eso contratamos a Julio Torres y la semana pasada, viendo por primera vez el video de la boda, di gracias al cielo por cada céntimo invertido porque la música de fondo durante todo el video es fantástica. Óle por Julio.

Ahora mismo el tio está partiendo la pana, hablo con él y tan pronto está pinchando en Missoni, como en bodas de alta alcurnia (como la mia claro está, ejem), como en GStaad, como en un evento de coches de lujo...en fin, que se ha convertido en el DJ más solicitado de Madrid y os aseguro que se lo merece.

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God is a DJ

Además como nos hicimos amigos me pidió que le diseñara una chaqueta especial, con pelo como las de Jimy Hendrix (hay que ver la influencia que tiene sobre mi el amigo Jimy y yo no soy nada devota de él, me tengo que poner) sólo que en este caso es pelo falso que estoy alucinada con la calidad y colores en las que los hacen hoy. El resultado es esta chaqueta que luce en todos los eventos y que es uno de mis elementos de promoción más efectivos, después de cada fiesta me llama para contarme quién le ha preguntado por la chaqueta en cuestión, la última vez fue Alberto de Mónaco en GStaad y yo me muero de la emoción (y de la risa) imaginando que Alberto me llama para confeccionarle su atuendo de boda real. Sí, sí, sí, por favor, Alberto...call me.

Daos muchos besos y muchos achuchones que es el día del amoooor,
La Condesa DJ (me fliparía ser DJ, pero de los buenos de verdad, no estas tonterías que salen ahora de famosillo que te ponen 3 temas underground de gritos y se quedan tan contentos, no hombre no)

PD: Ah, tengo cuenta abierta en Spotify por si alguien se quieren enganchar a mis listas, no son gran cosa pero podéis llevaros sopresas, me parece que el perfil es La Condesa Conde