martes, 8 de septiembre de 2009

El vestidor de...Chico



Aunque le llaman Chico os aseguro que es grande, muy grande.



Mientras preparaba este post sobre él me acordaba del día que nos conocimos...me odió. No le culpo, me invitó su hermana a casa y llegué charlando por los codos y amenazando a su dálmata con que me iba a hacer un chaleco con su piel si no me obedecía, hay días que estoy un poco Cruela.



Por suerte no se dejó llevar por esa primera mala impresión y después de mucho tiempo puedo presumir de ser amiga por derecho propio de unos de los seres más lindos, adorables, desprendedores de buen rollo y amabilidad que hay en el mundo. Nadie es como Chico porque ya casi nadie se molesta en mezclar el cinismo habitual con un poco de dulzura.



Tengo comprobado que como seguro de vida hay que tomar la valiente decisión de extirpar de tu vida a los amigos chupadores de energía y rodearte solamente de aquellos que comparten una visión agradable de la vida y que te quieren de verdad.



Que no entienden de celos entre amigos, que no dejan caer comentarios maliciosos como el que no quiere la cosa pero ahí te lo dejo toma ya, que no te tocan los ánimos (por no decir una palabrota que ya sabéis que los aristócratas no podemos), que no te rallan la cabeza con tonterías y pajaritos y sobre todo, que se alegran de verdad cuando las cosas te van bien porque han estado ahí cuando estaban mal.



Por eso a mi se me humedecen los ojos cuando le veo que su sueño se va haciendo realidad poco a poco y gracias a mucha cabeza y perseverancia. Nada de “mamá quiero ser artista y me pongo el mundo por montera” (y eso que es de familia de talentos), primero se sacó su carrerita, que diría mi abuela, con la que pagarse las habichuelas y después, ala, pico y pala, guitarra y micrófono, a cantar, a componer, a moverse.



Y ahí le tenemos, su nombre ya empieza a sonar, ha dado conciertos en las principales salas de Madrid y alguna que otra discográfica se le ha arrimado un poco, sólo falta que le traten con el amor que se merece y entonces la química aflorará. Habrá pasión. Lo veremos, estoy segura.




Su música es como él, de hecho, es él. Su vida, sus historias, su forma de pensar. un reflejo de muchas vivencias contadas con un tono alegre, por suerte no estamos hablando de un "plastautor". Y escucharle es enamorarte, porque a Chico yo lo colocaría en mi mesilla de noche y antes de dormir le pediría que me contase cosas, a charlar un rato.



La risa estaría asegurada y me iría a dormir pensando que el mundo es bueno, que a veces es cruel, pero siempre, siempre hay alguien bueno por ahí repartido para contrarrestar.



Si queréis ver cómo se prepara él y su fantástico equipo (love you too José) antes de un concierto lo tenéis aquí.



Os dejo con una de sus canciones "Todo en azul" y la esperanza de vernos en su próximo concierto que será el
próximo 2 de octubre
en el "Barcelona 8", calle Barcelona, 8 (no es errata)
metro Sol (Madrid)


Nos vemos allí!

PD: para saber más sobre Chico visítale aquí o hazte admirador aquí.