lunes, 18 de enero de 2010

Al abrigo

El otro día me preguntaban qué comprarle a una chica por una ocasión especial, si unos zapatos o un bolso, a mi me salió del alma decirle que mejor se gastase el dinero en un buen abrigo. Porque nos empeñamos en llevar zapatos maravillosos y bolsos espectaculares...sobre un abrigo zarrioso de hace la tira de años, con bolas y que te tienes que poner doce capas debajo porque ya ni abriga. No puede ser.

Os enseño algunos ejemplos de abrigos maravillosos que me he ido encontrando por el mundo.

  • En Madrid, abrigo joya donde los haya. De Burberry Prorsum, cuero y aplicaciones de pedrería. Ella no puede ser más guapa ni tener un pelo más increíble. Me fascina la gente pelirroja, de pequeña adoraba a Rita Hayworth y me pasé la adolescencia tiñéndome el pelo para conseguir un resultado totalmente opuesto al que soñaba. Porque aceptémoslo, con dolor y resignación, pero aceptémoslo de una vez, así como el pelirrojo natural es precioso, el teñido es horrible, horrible. No importa lo que pagues, no queda bien. Cuánto lo siento.





  • En Nueva York, un abrigo que bien podría ser un vestido. En paño deshilachado y con detalles de muselina en el cuello y la cintura. La chica trabajaba en banca pero quería ser diseñadora y el abrigo se lo había hecho ella misma. Me consuela saber que hay más locos con un sueño por ahí por el mundo.





  • En París, este abrigo no dejo que me guste mucho porque las pieles eran buenas y yo sólo compro transgénicas, es decir, peluchones inofensivos o conejos que murieron de viejos. Pero hay que reconocer que la señora iba estupeda en su monopatín. Llama mucho la atención la cantidad exagerada de pieles auténticas que hay en París, al menos en ciertos barrios claro. Me resulta sobre todo curioso que no tienen nada que ver los abrigos que usan allí con los clásicos efecto mesa-camilla que llevan nuestras señoronas patrias. ¿No se dan cuenta que las hacen parecer gordísimas y viejunísimas? Por cierto que una colección muy buena de abrigos y capas de piel vintage las podéis encontrar en el blog de Nina, aquí, vienen todos de una segunda vida así que al menos no tenéis que cargar con la culpa de haberos cargado un montón de animalitos.




Una última aclaración, un pluma no es un abrigo, es un edredón callejero. Si no se parece a alguno de los siguientes es momento de aceptar que no vamos bien, vamos calentitas y eso es muy válido, pero bien bien, no vamos, no, aunque te hayas dejado un dineral en él. Es como el tinte pelirrojo, doloroso, pero mejor aceptarlo y ser consciente de sus limitaciones.



Abrigos de la Gama Roja de Moncler, diseñados por Giambattista Valli. Ya podrían aplicar las maravillas de alta costura que hace este hombre a las demás gamas bajas, porque no entiendo por qué te cobran 500€ por un pluma que lo único que tiene de especial es que...brilla...mucho.






Besos mil,

La Condesa que muere por la diadema de la modelo en la foto