martes, 23 de noviembre de 2010

I want Lanvin and party

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Parece que hoy no podemos hablar de otra cosa más que de la euforia colectiva que abarrotaba esta mañana las tiendas de H&M por toda Europa. Lanvin llegaba por fin después de mucha expectación al alcande de nuestras manos y sobre todo, de nuestros bolsillos.

Ha sido la colección más madrugadora, con la apertura de puertas a las 8am los fanáticos de la marca se han visto privados de sueño y algunos han llegado a estar a las 5 de la mañana para conseguir estar dentro del primer grupo que entraba a comprar. No quiero pensar a qué hora llegaron los primeros de la cola.

En mi grupo de amigos somos habituales de las colaboraciones de H&M, ya no lo hacemos simplemente por la ropa, lo hacemos porque nos divierte, se ha convertido en una tradición y somos una auténtica guerrilla preparada para el asalto, tanto es así que este nuevo y civilizado sistema de las pulseritas y los tiempos cronometrados nos parece una pérdida de autenticidad. Somos unos puristas, nos gustaba la adrenalina, el combate y las risas infinitas de después.

Yo puedo confesar sin ruborizarme que he ido a todas y cada una de las colaboraciones de H&M con diseñadores internacionales, a todas menos a la de Cavalli. Todo empezó con Karl donde compré sus camisas de cuello almidonado, siguió con Stella que me proporcionó fantásticos trajes de chaqueta que he llevado hasta el desgaste, Viktor&Rolf&tops de gasa, Mathew y su magnífica blazer azul eléctrico, Comme des Garçons y la diversión, Sonia Rykiel ha sido la única que me ha decepcionado y hoy Monsieur Elbaz nos ha vuelto a todas locas.

A todas sin excepción, Eugenia de la Torriente cuenta en su blog que editoras de Vogue, actrices y otras mujeres de economía feliz cargaban con perchas y hacían cola para pagar como el común de las mortales a las que nos gusta la moda hemos hecho hoy. Por lo tanto, al contrario de lo que muchos piensan, no es sólo porque sea Lanvin o porque sea asequible, es que además es bonito. Yo misma tengo un Lanvin auténtico en el armario (al que hablo y beso a diario) pero eso no me quita de querer comprarme las cosas bonitas que hoy sacaron a la venta en H&M, ojalá y todo lo que sacaran fuera así semana tras semana.

Vosotras, ¿qué pensáis sobre estas colaboraciones? ¿no os interesan o sois unas frikkies como me ha llamado mi marido esta mañana? ¿Aprovecháis la oportunidad de tener un diseño de la marca u os unís a los grupos de facebook de "es un H&M no un Lanvin"?. Al margen de campañas de marketing, ¿pensáis que estas iniciativas ayudan a las marcas de lujo a estar más cercanas al espíritu de la calle o minan su imagen exclusiva?

Abrazos,

La Condesa esperando la llamada de H&M, sí, sí, claro que acepto hacer chaquetas a mitad de precio y que lleguen a todo el globo terráqueo.