domingo, 18 de agosto de 2013

Baby $$$



Acabo de volver de las vacaciones. Desde Badajoz a Ibiza pasando por Málaga puedo decir que han sido unas semanas movidas, movidas pero no tan descansadas como hubiera querido. Lejos quedaron los viajes a Ibiza para descontrolar un poco, recuperar tumbados en la playa y volver a Madrid con lágrimas en los ojos. Esta vez he aterrizado en Madrid bendiciendo el ambiente de domingo que se respira durante toda la semana al no haber más de un tercio de la población habitual en la ciudad. El motivo de semejante cambio de actitud se debe a que ahora somo padres (ou ou, sí, padres, esa palabra que envejece mucho más que casados) de una niña maravillosa de año y medio que deja como vago al conejito de Duracell.

El verano pasado no lo notamos porque apenas tenía medio año, un angelito comilón que dormía varias siestas al día. Fuimos tan valientes incluso de llevárnosla a 18 horas de avión de distancia y 9 horas de cambio horario a San Francisco, así que pensamos que la gente era una exagerada y que todo iba a ser pan comido. Y entonces aprendió a andar. A subir y bajar escaleras. A saltar. A tirarse al agua. A correr. La gente no exagera.

Siento ser el grinch de la maternidad, con el éxito de los preciosos blogs sobre bebés y madres felices flotando en un aura sobre iluminado de composiciones hechas en Pic-stich/Pic-fx/Pic-Lab mis lamentos están muy fuera de lugar. Lo cierto es que ni siquiera son lamentos, son una introducción, una excusa explicatoria para que entendáis con misericordia por qué tengo el blog tan abandonado cuando no debería. En primer lugar, no debería porque este tinglado de La Condesa lo hemos montado entre todos y merecéis seguir siendo partícipes en primera fila. En segundo lugar, porque cada vez que me encuentro con alguien que me sigue y me dice "escribe más por favor", me toca algo dentro y me entran ganas de correr a conseguir Wi-Fi (la última vez que me ocurrió fue visitando Sluiz hace un par de semanas donde me encontré con Beatriz de Andorra y me hizo tanta ilusión que aún me acuerdo). Y en último lugar, porque a mi me viene muy bien. Decía C.S. Lewis "leemos para saber que no estamos solos", en mi caso lo cambio por "escribimos para saber que no estamos solos".

Así que basta de excusas, vuelvo. 

Vuelvo y os anuncio que habrá muchos cambios en breve. Estoy harta de blogger, de tener el blog y la web separadas y de la desorganización en éste mundo online. Lo voy a reformar todo. ¿Algún consejo? ¿Alguien a quien me recomendéis llamar para encomendar la tarea? ¿Existe el Batman del e-comerce?

martes, 16 de julio de 2013

Courage. We all suffer. Keep going

 

Entre estas dos fotos hay un emprendedor. La primera la encontré en un idílico jardín de Carmel, la segunda en una tienda especilizada en ciclismo en San Francisco. La primera vende sueños, la segunda cuenta la realidad. La primera hará las delicias de Pinterest, las segunda es necesaria en el cabecero de tu escritorio.

Pensamos que perseguir los sueños de uno inmediatamente te sumerge en un estado de felicidad imperecedera, cuando en realidad te coloca en brazos de la bipolaridad diaria. "La mayor batalla no es física sino psicológica. Nada puede callar definitivamente a los demonios que nos instan a rendirnos cuando vamos más allá. Han de ser siempre respondidos por la silencionsa y firme dignidad de aquel que simplemente se niega a rendirse"

Para conseguir lo que sueñas no necesitas suerte, necesitas cabezonería.

Recordé esta foto ayer viendo el Tour y las caras de sufrimiento de los ciclistas. Mucho simil hay entre el deporte y el emprendimiento. También vi un aficionado que salía a correr a la vera del líder semi desnudo, con un jabalí disecado bajo un brazo y con un pato disecado bajo el otro, lo prometo, si alguien tuviera esa imagen sería digna de enmarcar para el escritorio. Porque para emprender también hace falta mucho sentido del humor, mucho.

lunes, 8 de julio de 2013

Temazo 3: Rihanna - Stay

Me preocupa que por el número de singles que me gustan de Rihanna en el fondo sea una fan no reconocida. Sus típicas canciones de tia buena rapera malota las odio a más no poder, ella misma es para meterla en la lavadora y quitarle más de la mitad de tonterías que tiene encima, pero tiene temazos como "We found love" que si te pillan en la pista de baile es posible que te hagan explotar, por otro lado, saca un baladón como el que os pongo hoy (Stay) y me deja loca. Así son las súper estrellas americanas, tan pronto te cantan, como te bailan, te interpretan en el video como la mejor actriz y si les da la gana hasta te hacen llorar. De las escuela de Burt Lancaster y Fred Astair, todo lo hacen bien.


He estado una semana en casa y me venía bien un ritmo un poco más tranquilo para la vuelta a la oficina. Ni hablamos del calor.