domingo, 15 de septiembre de 2013

Viaje a Nueva York

Acabo de regresar de pasar una semana en Nueva York, la primera vez que viajaba a la ciudad por negocios en lugar de puro placer (¿quién dijo que hacer negocios no era placentero?) y ciertamente la experiencia cambia. Me ha impresionado la mentalidad tan dispuesta y rápida que tienen los que habitan la ciudad para atender un tema profesional, son rápidos, eficaces, van al grano, no te lían con palabrerías, son claros y con mentalidad de ganadores. Esa mentalidad por la cual te ayudan inicialmente de forma desinteresada para que te vaya bien, sabedores de que, si finalmente así es, el que te vaya bien acabará repercutiendo de una forma u otra en su propio beneficio. "Si a ti te va bien a mi me irá bien, por lo tanto, deseo que te vaya bien. Con tu éxito todos ganamos". Eso, a los que vivimos y trabajamos en España...nos suena utópico, ¿verdad? Me atrevería a decir que en nuestro país se piensa de forma opuesta.

Si quieres sacarle partido a los días en Nueva York sólo tienes que enchufarte al ritmo que viven sus habitantes y entonces descubrirás, exhausta, que los días sí pueden llegar a tener más de 24 horas.

-Estuve en la New York Fashion Week: que en su mayoría transcurre en una carpa bien acondicionada en el Lincoln Centre, lo cual me hizo recordar tiernamente nuestro Cibeles.

Aquí el interior de la carpa con Olivia Palermo sentada en primer plano

Aquí el interior del desfile de Hervé Leger, donde quedé impactada, en parte por lo bonito de las prendas y en mucha mayor parte, por el ancho de espalda de los guardaespaldas de Niki Minaj.

Los desfiles más interesantes sin embargo ocurren fuera del recinto oficial, como éste de Donna Karan, en mitad de Chelsea 
Otro evento muy especial en la misma zona fue la presentación de la segunda colección de Carmen March al frente de Pedro del Hierro en los estudios Canoe. Impresionantes las vistas que acompañaban una puesta en escena igual de impresionante.
Las after parties también se ubican en sitios insospechados y algunas, como la de Alxander Wang, incluso tienen una temática propia como el Japón ultrabrillante y edulcorado de Hello Kitty donde se servían helados en una camineta cubierta de glitter.

-Fuimos captados por los fotógrafos de streetstyle: que me enseñaron que mirar el móvil o cobijarte junto a tu pareja son buenas formas de mejorar tu fotogenia




-Tuve reuniones de trabajo en lugares míticos: cuando me convocaron en el 405 de Lexington Avenue no sabía que iba a tener la oportunidad de entrar en las entrañas del edificio más bonito del skyline de Nueva York, el Christler Building.






Claro que no menos impresionada me dejó descubrir que unas estupendas y rehabilitadas oficinas de co-working habían sido antaño el hogar neoyorkino nada menos que de Alice Cooper.

Ahora entiendo que se pintara las ojeras de negro, con esa cantidad de luz entrando por todo tu ático debe ser imposible conciliar el sueño.


-Aluciné con la ambientación de las tiendas: no hay nada que decir, son los reyes del marketing, nadie como ellos para hacer la experiencia de consumo similar a estar en el set de una película.

Eataly es un "mercado de San Miguel" elevado a la enésima potencia donde comprar y degustar productos exclusivamente italianos. Una vez más, los vecinos mediterráneos no sólo se nos adelantan sino que nos dan sopas con ondas en esto de exportar marca de un país.

J.Crew entra en competencia con Ralph Lauren en el arte de ambientar las tiendas de caballero con The Liquor Store

A lo que Ralph Lauren responde con su nueva línea "RRL", un ejercicio espectacular de decoración, entrar en esta tienda es como entrar en el viejo oeste. Aún así, los perros de la entrada desviaron mi atención, debilidades de una.

-En definitiva, disfruté de la ciudad más excitante del mundo: poco antes de entrar en el Wythe Hotel me quedé sin batería así que lamento no poder enseñaros fotos de una de las vistas más espectaculares de la ciudad, sobre todo cuando se enciende al anochecer, sin embargo, ésta desde Brooklyn Heights tampoco está mal.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Las pulseras de Chanel

Todas soñamos con un bolso de Chanel. Lo que yo no sabía hasta hace poco es que ahora me iban a interesar mucho más sus famosas pulseras brazalete, manchettes, que cualquier otro complemento de la casa.

Fue en una de sus últimas presentaciones a prensa, donde todas las estilistas y demás miembros de la industria de la moda nos acercamos para ver las piezas en directo y confirmar que los estilismos de muchos de los desfilen de Chanel parecerán imposibles pero, vistas en mano, por separado y de una en una, cada prenda o complemento de Chanel es un simple maravilla.

En ese proceso de babeo constante estaba cuando tuve la inocente idea de probarme los brazaletes y oh-maldición, el milagro se obró. Fue ponérmelos y de repente era más alta, más cool, más rock, más guay y punto. Combinaban a la perfección con lo que llevaba puesto y arremangados bajo la manga de cuero de la Ícarus simplemente me lanzaban a la estratosfera del estilo.

Desde entonces sufro en silencio, como el anuncio, sí. Quiero llevar manchettes desde la muñeca hasta el codo. En los dos brazos.

Me encanta cuando crees que ya nada te puede sorprender y de repente descubres un clásico que parece estar hecho para ti. ¿Habéis decubierto algo últimamente que os tenga locos perdidos?





domingo, 18 de agosto de 2013

Baby $$$



Acabo de volver de las vacaciones. Desde Badajoz a Ibiza pasando por Málaga puedo decir que han sido unas semanas movidas, movidas pero no tan descansadas como hubiera querido. Lejos quedaron los viajes a Ibiza para descontrolar un poco, recuperar tumbados en la playa y volver a Madrid con lágrimas en los ojos. Esta vez he aterrizado en Madrid bendiciendo el ambiente de domingo que se respira durante toda la semana al no haber más de un tercio de la población habitual en la ciudad. El motivo de semejante cambio de actitud se debe a que ahora somo padres (ou ou, sí, padres, esa palabra que envejece mucho más que casados) de una niña maravillosa de año y medio que deja como vago al conejito de Duracell.

El verano pasado no lo notamos porque apenas tenía medio año, un angelito comilón que dormía varias siestas al día. Fuimos tan valientes incluso de llevárnosla a 18 horas de avión de distancia y 9 horas de cambio horario a San Francisco, así que pensamos que la gente era una exagerada y que todo iba a ser pan comido. Y entonces aprendió a andar. A subir y bajar escaleras. A saltar. A tirarse al agua. A correr. La gente no exagera.

Siento ser el grinch de la maternidad, con el éxito de los preciosos blogs sobre bebés y madres felices flotando en un aura sobre iluminado de composiciones hechas en Pic-stich/Pic-fx/Pic-Lab mis lamentos están muy fuera de lugar. Lo cierto es que ni siquiera son lamentos, son una introducción, una excusa explicatoria para que entendáis con misericordia por qué tengo el blog tan abandonado cuando no debería. En primer lugar, no debería porque este tinglado de La Condesa lo hemos montado entre todos y merecéis seguir siendo partícipes en primera fila. En segundo lugar, porque cada vez que me encuentro con alguien que me sigue y me dice "escribe más por favor", me toca algo dentro y me entran ganas de correr a conseguir Wi-Fi (la última vez que me ocurrió fue visitando Sluiz hace un par de semanas donde me encontré con Beatriz de Andorra y me hizo tanta ilusión que aún me acuerdo). Y en último lugar, porque a mi me viene muy bien. Decía C.S. Lewis "leemos para saber que no estamos solos", en mi caso lo cambio por "escribimos para saber que no estamos solos".

Así que basta de excusas, vuelvo. 

Vuelvo y os anuncio que habrá muchos cambios en breve. Estoy harta de blogger, de tener el blog y la web separadas y de la desorganización en éste mundo online. Lo voy a reformar todo. ¿Algún consejo? ¿Alguien a quien me recomendéis llamar para encomendar la tarea? ¿Existe el Batman del e-comerce?